
Cuando se dio cuenta de que era un gran hombre, y sintió por primera vez una fuerte y legítima atracción por ese corazón inconquistable, ella comprendio que era demasiado tarde para intentar disimular el grado en el que estaba inevitablemente involucrada.
Admitirse "enamorada" implicaba algo muy grave.
Lo extraño, lo extraño, lo extraño...
Y volvió a arder troya.








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